La tecnología de caja negra, el GPS y la privacidad

Se supone que la nueva tecnología del automóvil está al servicio de la seguridad vial y que, gracias a ella, todos vamos a estar más seguros por estar controlados. Sin embargo, hay muchos puntos que no terminan de quedar claros. Una vez más, el debate entre seguridad y privacidad entra en tela de juicio. En esta ocasión, los vehículos son los objetos principales de este enfrentamiento de opiniones.

El debate surge a raíz de la aparición de dos dispositivos: caja negra y GPS, que procedemos, a continuación, a describir.

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Tecnología de la caja negra y del GPS

Caja negra

Si te estás preguntando en qué consiste este mecanismo y cuál es la utilidad del objeto en cuestión, tienes que saber que la tecnología de caja negra guarda cierta similitud con la utilizada en los aviones. En el caso de los automóviles, la caja negra está ubicada en la centralita del airbag (generalmente, debajo del asiento del conductor) y registra todo lo que sucede durante los 30 segundos anteriores a un accidente así como durante los 5 posteriores. Hemos de indicar que, a diferencia de las utilizadas en aviones, las cajas negras de os coches no graba las conversaciones ni tampoco ningún vídeo.

Esta tecnología va a funcionar, junto con el resto de sistemas de a bordo, para conocer con precisión los detalles de la colisión (dirección, velocidad, etc.), de tal forma que las aseguradoras (principales beneficiarias) tengan una certeza absoluta de lo acontecido, sin riesgo de acabar pagando un arreglo o una indemnización que no les correspondía.

GPS

La tecnología GPS es más conocida por la mayoría de los conductores, pues son muchos los años que lleva entre nosotros, ya sea en el coche, en el smartphone o en otros dispositivos.

Su misión es localizar la posición exacta del vehículo, por lo que, combinada con la caja negra, no da lugar a interpretaciones sobre quién es el responsable del accidente ocurrido.

Descritas las funciones de ambos dispositivos, surge la cuestión relativa a si, realmente, debemos/tenemos que dejar que controlen nuestra ubicación y nuestra forma de conducción. Para unos, será un método eficaz y preciso con el que asegurar cómo y por qué ha sucedido algo inesperado en la carretera. Otros, sin embargo, consideran que la inclusión y combinación de estas tecnologías es una forma más de control y vigilancia que coarta la libertad.

De una forma u otra, has de saber que, una vez ya se ha tomado la decisión de incluir estas tecnologías, difícilmente, van a volver atrás, salvo que se dé el caso de que, realmente, carezcan de utilidad práctica. Esto sucedería porque no valdría la pena añadir un gasto más al conjunto de materiales utilizados en la construcción del coche.

Explicadas ambas tecnologías queda, por tanto, abierto el debate sobre si realmente afectan a la privacidad de todos los conductores, independientemente de si sirven o no para aclarar quién es el responsable en el accidente ocurrido. Seguro que son muchas las opiniones diversas por parte de los afectados, siendo las aseguradoras las mayores beneficiarias de la decisión tomada.

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