4 consejos para saber conducir en invierno

No cabe duda de que la conducción en invierno presenta unas peculiaridades que, si tienes necesidad de desplazarte por carretera. Saber conducir en invierno implica aceptar que lluvia, viento, nieve y niebla serán tus compañeros de viaje, por lo que debes aprender y adoptar ciertas cautelas. Pero si tomas buena nota de los consejos que vamos a ofrecerte, tu seguridad no tiene por qué verse afectada por las inclemencias del tiempo.

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Cómo conducir en invierno

Tener el coche en condiciones

Una cuestión que reviste carácter prioritario es asegurarte de que tienes el coche preparado para el invierno. Básicamente se trata de hacerle una correcta puesta a punto en cuanto a líquido anticongelante, neumáticos de invierno, frenos, limpiaparabrisas… y, una vez dispuesto a salir a la carretera, de hacer acopio de todo aquello que pueda ser necesario en situaciones inesperadas, como linterna, manta, cadenas de nieve, kit de primeros auxilios, pinzas de carga de la batería, el depósito a tope de combustible y el teléfono bien cargado. ¡Ah! Y el número de teléfono de tu compañía de seguros bien a mano, por lo que pueda pasar.

Cómo conducir sobre nieve y hielo

Para empezar, deja de lado las prisas en estas condiciones, pues son incompatibles. Si notas que el coche empieza a “culear”, no frenes bruscamente porque puedes provocar el bloqueo de las ruedas, así como tampoco levantes el pie del acelerador bruscamente porque le restarás adherencia a las ruedas. Se trata de conducir despacio con marchas largas, moviendo muy suavemente el volante, sin hacer aspavientos y guardando una distancia de seguridad muy superior a la habitual.

En el caso crítico de una pendiente resbaladiza, echa el freno de mano antes de iniciar el ascenso y desconecta el control de estabilidad para evitar que se corte la potencia del motor.

Ver y ser visto

En invierno son frecuentes fenómenos como la lluvia y la niebla que restan visibilidad, por lo que debes evitar llevar los cristales empañados, debes usar regularmente la luneta térmica y los faros antiniebla y, antes de iniciar el viaje si es preciso, deshelar el parabrisas. Y por supuesto, ni hablar de circular con las luces largas.

La lluvia y la niebla no crean las mismas condiciones de visibilidad, ya que la niebla puede darte un margen de 10 metros que con una lluvia torrencial puedes no tener. En este caso, la única decisión sabia es detenerte en el momento que puedas en un sitio en el que no dificultes el tránsito y marcar tu posición con las luces de emergencia.

Por otra parte, lluvia y niebla también afectan a la adherencia del vehículo. Como siempre que te enfrentes a malas condiciones meteorológicas, reduce tu velocidad y aumenta la distancia de seguridad con el coche que te precede.

El viento, otro enemigo al volante

Conducir con ráfagas de viento obliga también a bajar la velocidad y a llevar el motor algo revolucionado para no perder la guía. Intenta llevar firmemente sujeto el volante y ten máxima precaución en los adelantamientos de vehículos pesados y a la salida de túneles, pues suelen provocarse fuertes rachas. Además, asegúrate de cerrar todas las ventanillas del vehículo, ya que de estar abiertas pueden producir distorsiones en la aerodinámica del vehículo.

Siguiendo todos estos trucos de conducción para el invierno, habrás puesto todo de tu parte para tener un viaje llevadero y sin traumas.

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