Las averías más habituales que puede sufrir tu coche

Conocer cuáles son las principales averías del coche puede ser fundamental para nuestra seguridad. Un informe de Dekra -compañía alemana de inspección de vehículos-  ha señalado  cuáles son las anomalías más frecuentes en los coches, de las averías más habituales que puede sufrir tu coche y, por lo tanto, a qué tienes que prestar especial atención en el cuidado del vehículo. Hoy en día casi todos las fallos del motor los refleja un testigo luminoso que aparece en el cuadro de mandos, así que no ignores nunca esa lucecita.

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Averías más comunes que puede sufrir tu coche

A continación te contamos cuáles son los fallos más comunes que puede sufrir tu vehículo:

La suspensión

El cuidado del vehículo es esencial para nuestra seguridad. Existen varias piezas cuya revisión deberías hacer periódicamente en un taller de coches, sobre todo las que tienen que ver con la suspensión, la dirección o los frenos. Entre ellas podemos destacar los cojinetes, los brazos de suspensión o la barra estabilizadora.

Coches y motor es un binomio y ambos van en paralelo, por lo que es interesante conocer cuáles son las principales anomalías que se pueden producir mientras circulas por el asfalto.

El deterioro de la barra estabilizadora es una anomalía frecuente. Esta pieza forma parte de la suspensión y se trata de la barra que une las dos ruedas de un mismo eje. Los brazos de la suspensión también tienen que estar a punto, ya que al tratarse del “esqueleto” de la suspensión, su rotura durante la misma podría provocar un accidente grave.

Los cojinetes son otras piezas que deberían revisarse, ya que al igual que otros elementos integrados en la suspensión, su rotura podría provocar un accidente.

Los frenos

La corrosión puede aparecer en cualquier parte de los frenos. Con la corrosión, es normal que el líquido de frenos deje algún rastro de fuga en el suelo o en el mismo depósito que los alimenta. El desgaste de las pastillas de frenos hace que el acero que va unido a la rueda roce con su soporte, con el consiguiente desgaste de los discos. Suele cambiarse cada 90.000 kilómetros.

La dirección

Hay que tener mucho cuidado también con las fugas en la dirección. Sucede muy a menudo en los coches con la dirección asistida y se produce desde el circuito hidráulico. El síntoma de la avería es que se endurece la dirección y, si la bomba está dañada, hay que cambiarla.

Los rodamientos y la rótula también suelen fallar con los años. Los rodamientos sirven para que diferentes piezas mecánicas giren entre sí en buenas condiciones y la rótula sirve para que algunos elementos, integrantes también de la suspensión, puedan además de girar, doblar.

En definitiva, hay que realizar la reparación del coche siempre que exista alguna de estas anomalías. Visitar periódicamente el taller de coches para que supervisen nuestro vehículo y, en particular, su nivel de aceite es muy recomendable para alargar la vida de nuestro coche.

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