¿CÓMO FUNCIONA LA CALEFACCIÓN DE UN COCHE?

Comienzan los meses de más frío y la calefacción del coche se convierte en uno de los elementos primordiales. Para conducir en otoño con seguridad es necesario que lo hagamos cómodos y sin sufrir las bajas temperaturas.

Uno de los detalles que debes tener en cuenta cuando te dispones a circular con el coche es que la temperatura del habitáculo sea la óptima para que te encuentres cómodo y relajado. Si conduces con frío lo más probable es que circules con el cuerpo agarrotado, sin libertad de movimiento y distraído.

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Por eso, en otoño y en invierno acuérdate de proteger tu coche de las bajas temperaturas asegurándote de que la calefacción de tu vehículo funciona de la forma correcta.

Y en eso es en lo que nos vamos a centrar a continuación, en cómo funciona la calefacción de un coche.

Las piezas del motor se ponen en funcionamiento cuando un vehículo se pone en movimiento. La fricción entre ellas genera un calor que el sistema de refrigeración se encarga de expulsar hacia el exterior del vehículo. Pero el sistema de la calefacción también aprovecha parte de ese calor para subir la temperatura del habitáculo del coche.

Cuando el motor ha alcanzado la temperatura suficiente, un termostato permite la entrada de refrigerante para que sea expulsado ese calor. El radiador captura el calor que el sistema de refrigeración ha eliminado del motor. Al accionar el sistema de calefacción, un ventilador situado tras el radiador se pone en funcionamiento y desplaza ese calor a través de un sistema de conductos hasta las rejillas dispuestas en el salpicadero del interior del habitáculo.

Dependiendo del modelo del coche pueden existir más o menos entradas de aire caliente dentro del habitáculo: en el salpicadero, en los pies, en los asientos… y normalmente son regulables para poder direccionar el flujo de aire o dosificarlo.

El sistema de climatización de un vehículo que pueda permitir mantener más caliente o más frío el interior del coche es fundamental para poder conducir con seguridad. El conductor de un vehículo debe sentirse cómodo al volante y evitar cualquier distracción para no desconcentrarse y poner todos los sentidos en la carretera. Sentir demasiado calor o demasiado frío mientras conducimos puede ser, además de incómodo, peligroso.

Por ello, en otoño y en invierno es importante tener a punto el sistema de calefacción del coche y comprobar antes de que llegue el frío, que funciona correctamente, al igual que hay que comprobar el buen funcionamiento del aire acondicionado en los meses de más calor.

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