¿CÓMO FUNCIONA LA CAJA DE CAMBIOS?

Nuestro coche avanza gracias a que el motor transmite el giro a las ruedas. Pero no lo hace directamente, ya que la velocidad de giro del cigüeñal es siempre la misma, por lo que en cuanto el coche encontrase una resistencia no tendría suficiente fuerza para continuar avanzando.

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Gracias a la caja de cambios logramos que la velocidad de giro de las ruedas se transforme dependiendo de las necesidades de tracción o propulsión que necesite el coche según las diferentes condiciones de conducción con las que se encuentre.

La transmisión de la velocidad de giro puede ser delantera para que aumente o disminuya la velocidad de giro de las ruedas delanteras, o por el contrario la caja de cambios puede conectar con las ruedas traseras para darles propulsión.

La caja de cambios cuenta con un recipiente que contiene aceite para lubricar todo el mecanismo. Es importante mantener el nivel del aceite de la caja de cambios para que todo el sistema funcione de manera correcta.

La caja de cambios cuenta con una serie de engranajes y sirve además de anclaje a una serie de ejes con piñones y ruedas dentadas. Cada eje ofrece una función diferente: tracción, propulsión, marcha atrás, etc.

Los dos tipos de cajas de cambio más comunes son la manual y la automática. En ambas existe una pieza, la palanca, que en las cajas de cambio manuales deberá ser accionada por el conductor para cambiar cada marcha y que en el caso de la palanca del cambio automático, se podrá mantener en una sola posición sin moverla para que el coche cambie de marcha.

La caja de cambios es una pieza fundamental en el sistema de transmisión de un vehículo y para el funcionamiento del mismo. Es necesario mantener su buen estado para que el coche circule sin problema.

Si el desgaste de la caja de cambios es posible debido a un uso continuado sin prestar atención a su mantenimiento correspondiente en el taller, también puede ocurrir lo contrario, y es que se produzca la oxidación de la palanca en coches que están en desuso.

Si eres de los que mantiene un coche guardado en un garaje o aparcado sin usarlo, procura arrancarlo de vez en cuando para rodar un poco las piezas y no olvides mover la palanca de la caja de cambios para evitar su oxidación.

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