Cómo alargar la vida de los discos de freno

En ocasiones, nuestra propia conducción puede generar un desgaste acelerado en el coche. Son muchas las piezas de nuestro automóvil que podrían disfrutar de una vida útil más duradera. En este post, nos centraremos en cómo podemos alargar la vida de los discos de freno. Para ello, necesitamos conocer cómo funcionan dichos frenos. Habitualmente se encuentran en las ruedas delanteras y, poco a poco, están comiendo terreno a los frenos de tambor en las traseras.

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Tres elementos básicos componen los frenos de disco: disco, pastillas y pinza

El disco se trata de un elemento metálico donde se apoyan las pastillas. La fricción hace que las pastillas alcanzan altas temperaturas por lo que son diseñados con materiales que soportan el calor. Si accionamos el freno durante un tiempo prolongado, los discos se sobrecalientan y perderán bastante eficacia. Debemos cambiar de marcha para ayudarnos del freno motor.

Las pastillas se componen de metal y ferodo. Rozan contra el disco cuando accionamos el pedal de freno. Cuando el ferodo de las pastillas se va desgastando, nos avisará de que están llegando a su fin para evitar que el metal roce directamente contra el disco. Un ruido chirriante indica la necesidad de cambiar las pastillas de freno y es aconsejable acudir a tu taller de coches de confianza.

La pinza se ocupa de empujar las pastillas contra el disco cuando accionamos el pedal mediante pistones hidráulicos. Tener controlado el nivel del líquido de freno es muy importante, ya que conseguiremos que el desgaste no se acelere y evitaremos accidentes.

El alabeo de los discos define la deformación del freno en una zona en concreto. Para evitar esto, tenemos que minimizar las frenadas bruscas.

Siguiendo estos consejos, no solo prolongaremos la vida de los discos de freno, sino que mejoraremos la conducción y evitaremos algunos accidentes.

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