Cómo proteger tu coche de las bajas temperaturas

Aunque parecía que el verano nunca acabaría, el frío ya ha llegado y nos acompañará los próximos meses. Vale que en España no alcanzamos temperaturas tan extremas como en otros países europeos, pero no debemos olvidar el cuidado del coche. El frío afecta igual a los coches y al motor, así que en invierno extrema el cuidado del vehículo.

Proteger el coche de las bajas temperaturas te permitirá alargar su vida y mantener el brillo que te deslumbró el primer día. Piensa además que es algo que debes hacer desde el primer día, incluso si el coche está recién salido del concesionario. A continuación vamos a ver algunos consejos para proteger el coche del frío.

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Consejos para proteger tu coche de las bajas temperaturas

El motor

Empezamos con los consejos para proteger el motor del frío, una de las grandes víctimas. Para empezar, utiliza el lubricante que mejor se adapte a las necesidades del propulsor, siempre que cumpla con las especificaciones del fabricante. Sin lugar a dudas, una visita al taller de coches habitual para revisar el aceite y el estado del motor nunca está de más. Además, seguro que en tu taller te ofrecen un asesoramiento personalizado, ya que no todos los motores tienen las mismas necesidades.

No olvides recargar la batería antes del invierno. El frío le resta capacidad y es posible que al coche le cueste arrancar por culpa de las bajas temperaturas. Y no olvides que si echas agua al circuito de refrigeración del coche, corres el peligro de que se congele. Un recurso muy útil en verano puede acabar en catástrofe en invierno, porque si se congela aumentará de volumen y el motor podría reventar.

Cristales helados

Una imagen bastante habitual son las lunas heladas. Nunca utilices sal o agua caliente ni piques el hielo, pues dañan el cristal. Mejor, utiliza un rascador de hielo o, si no tienes ninguno a mano, puedes utilizar un carné de plástico e incluso una patata abierta por la mitad (eso sí, luego limpia bien el cristal). Antes, puedes utilizar alcohol o algún líquido refrigerante para que sea más fácil eliminar el hielo. Puedes poner una lona o un cartón entre las escobillas y la luna para protegerlas.

Aparcar a la intemperie

No siempre podemos aparcar a cubierto, sobre todo en épocas como la Navidad en las que viajamos más. Si un coche pasa una noche al raso, las probabilidades de que se congele aumentan, pero podemos tomar una serie de medidas para reducir el efecto del hielo. Por ejemplo, para proteger a tu coche de las bajas temperaturas, está demostrado que aparcar debajo de una farola o de un árbol aumenta la resistencia a la congelación. Los parasoles de aluminio o grapar un cartón a cada lado del cristal también pueden prevenir la congelación.

Otros consejos

Para descongelar bien el coche, enciende el motor unos segundos y a continuación la calefacción. Dirige los aireadores hacia el parabrisas con alguna ventanilla bajada y se descongelará antes. Si se han congelado las cerraduras y la llave no gira, no hagas fuerza porque se puede romper; utiliza un secador, alcohol o agua caliente para solucionar el problema.

Un coche cuidado y que haya seguido un buen mantenimiento tendrá una larga vida. Por otra parte, es un factor determinante para sacar más dinero en su venta si algún día llegases a plantearte esa posibilidad.

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